X-Men Days of the Future Past - la crítica


La nueva entrega de la saga de los mutantes en manos del director Bryan Singer tal vez sea la más perfecta de todas las realizadas a la fecha y la que más se adecua al espíritu e ideología imperante en los comics en los que se basa.

X-Men Days of the Future Past retoma ese tópico y lo coloca en el centro de la narración haciendo de la dialéctica entre Xavier y Magneto un verdadero espectáculo que sobrepasa ampliamente a la acción física y dota a los personajes de una riqueza increíble. El cuidado guión a cargo de Simon Kimberg nos permite tener un primer acercamiento a un futuro distócico donde los mutantes son perseguidos de forma cruel y sistemática, siendo el único remedio posible para evitar esta realidad la modificación de ciertos hechos del pasado. Para realizar esta arriesgada misión, Wolverine es elegido como el encargado de modificar el curso de los destinos mutantes. Y es en este ámbito en el que el relato se maneja, gracias a la dirección de Singer, con una magnifica soltura que es lograda a través de un excelente montaje alterno en las dos líneas temporales.

Otro elemento interesante de esta entrega es la interrelación entre importantes hechos de la historia mundial reciente y la intervención de los mutantes en ella (extremo que ya se había anticipado desde distintos videos virales que se fueron presentando en las distintas redes sociales) que nos brinda un interesante ingrediente lúdico histórico Nuevos personajes se suman en esta entrega como es el caso de Bolivar Trask, la mente detrás de las industrias Traks, quien será el encargado de convertirse en el elemento desencadenante del violento futuro de persecución a los mutantes.

Brian Singer se despoja de la mirada binaria que divide a villanos de héroes brindándonos personajes llenos de matices, donde nadie es totalmente bueno o totalmente malvado y todos de una forma u otra son emergentes de cierto aspecto de la sociedad de la que son parte. El director nos brinda un film plagado de escenas de acción, sin desatender por ello los planteamientos morales y éticos tan característicos de la saga. Los toques de humor son dosificados de forma tal que si bien son efectivos no restan seriedad y sustancia al resto del relato.

Como las criaturas ideadas por Stan Lee y Kirby, el director parece tomar la forma que sea necesaria para dotar de dinamismo al relato sin perder ritmo e intensidad, brindándonos una de las mejores películas de la factoría de Marvel de los últimos años.
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